Un reducido grupo de compañías está logrando capitalizar el potencial de la inteligencia artificial (IA), mientras la mayoría aún transita etapas iniciales de adopción. Así lo revela el nuevo estudio global de PwC, que advierte sobre una brecha creciente en la generación de valor económico a partir de esta tecnología.
Según el AI Performance Study 2026, el 20% de las empresas concentra más del 70% del valor económico generado por la IA, un dato que pone en evidencia una dinámica cada vez más desigual entre organizaciones líderes y rezagadas. El informe, basado en la opinión de más de 1.200 ejecutivos de grandes compañías de 25 industrias —incluida Argentina—, analiza tanto los resultados financieros obtenidos como las estrategias de implementación.
En términos generales, la percepción es clara: la IA ya dejó de ser una promesa a futuro y se consolidó como una herramienta con impacto concreto. Los ejecutivos coinciden en que sus principales beneficios hoy se reflejan en la eficiencia operativa, la mejora de la productividad y el soporte a la toma de decisiones.
Sin embargo, el enfoque varía según la región. Mientras a nivel global la conversación combina estrategia y visión de largo plazo, en América Latina predomina una mirada más pragmática. Las empresas de la región priorizan aplicaciones específicas que generen resultados tangibles en el corto plazo, especialmente vinculados a la automatización de tareas y la optimización de procesos.
En Argentina, esta tendencia se replica. Las organizaciones locales avanzan en la adopción de IA con foco en resolver problemas concretos del negocio, en un contexto económico que exige eficiencia y resultados medibles. No obstante, el estudio advierte que pocas compañías logran traducir estos esfuerzos en mejoras financieras sostenidas.
“Cada vez más organizaciones se encuentran en etapas tempranas de experimentación o implementación de IA en casos puntuales. Sin embargo, sólo una minoría logra resultados financieros satisfactorios a través de una estrategia de transformación apalancada en IA”, señaló Roberto Cruz. Y agregó: “Los líderes que incorporan la IA de forma integral para redefinir sus procesos están alcanzando una importante reducción de costos y habilitando crecimiento de ingresos”.

De la eficiencia al crecimiento
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que el verdadero diferencial no está solo en la eficiencia, sino en la capacidad de generar nuevas oportunidades de negocio. Las empresas con mejor desempeño utilizan la IA como plataforma de reinvención, explorando modelos que trascienden los límites tradicionales de sus industrias.
Este fenómeno se vincula con la creciente convergencia entre sectores, donde las alianzas con actores externos y la integración de capacidades digitales abren nuevas fuentes de ingresos. En ese contexto, la IA funciona como catalizador de innovación y expansión.
Además, las organizaciones líderes se destacan por construir bases sólidas en tres dimensiones clave: gestión de datos, gobierno corporativo y generación de confianza. Este último aspecto aparece como central en un escenario donde el uso responsable de la tecnología gana protagonismo.
“Las organizaciones no solo valoran el potencial de la IA, sino que también buscan ser confiables en su adopción, a través de prácticas como la supervisión humana y marcos éticos sólidos”, subrayó Cruz.
El desafío del talento y la brecha creciente
A pesar del avance, el estudio identifica obstáculos importantes. Entre ellos, el déficit de habilidades y capacitación emerge como uno de los principales frenos para escalar la implementación de IA. La falta de talento especializado limita la capacidad de muchas empresas para pasar de proyectos piloto a transformaciones integrales.
En paralelo, también se observan diferencias en la sofisticación del uso de la tecnología. Las compañías líderes son casi el doble de propensas a implementar IA de forma avanzada, ya sea automatizando múltiples procesos bajo reglas definidas o incluso mediante operaciones autónomas.
Estas empresas, además, suelen contar con marcos formales de IA responsable y comités interdisciplinarios, lo que fortalece la confianza interna y acelera la adopción.
El riesgo, advierte PwC, es que sin un cambio de enfoque la brecha continúe ampliándose. Las organizaciones que ya lograron escalar el uso de IA no solo aprenden más rápido, sino que también consolidan ventajas competitivas difíciles de alcanzar para quienes aún están en etapas iniciales.
En un escenario de transformación acelerada, la inteligencia artificial ya no es solo una herramienta de eficiencia: se perfila como un factor decisivo en la redefinición del mapa empresarial global. Y, por ahora, ese mapa muestra una clara concentración del valor en pocas manos.








