Así funciona el ecosistema de la precarización: pluriempleo, sobrecarga y falta de derechos:
1. Honorarios desregulados. Cada profesional negocia individualmente sus ingresos, sin respaldo colectivo. Esta desprotección lo enfrenta asimétricamente a posiciones dominantes del empleador o de la organización que lo contrata.
2. Erosión del poder adquisitivo. Según el último relevamiento, entre mayo de 2023 y mayo de 2024, el ingreso promedio profesional se actualizó 53 puntos porcentuales por debajo de la inflación.
3. Pluriempleo estructural. El 43% de los y las profesionales cordobeses tiene más de un empleo y/o actividad laboral.
4. Sobre empleo horario creciente. Trabajar más horas al día fue la alternativa más efectiva a la pérdida del poder adquisitivo por causa de la inflación. En 2019, el 27% trabajaba más de 10 horas por día. En 2024, esa cifra se eleva casi al 40%.
5. Sin derechos laborales. Especialmente en los primeros años, el 40% ingresa al mercado laboral con contratos precarios, becas o informalidad. Hablar sobre derechos laborales es difícil para muchos profesionales independientes, porque la dinámica de trabajo los aleja de pensar en ello. Pero la precarización tiene efectos concretos: una mujer embarazada que factura como monotributista debe “negociar” una licencia sin ingresos garantizados, muchas veces por solo un mes. Lo mismo ocurre ante una enfermedad. Sin marco legal ni respaldo colectivo, todo depende de acuerdos individuales y de una relación desigual con quien contrata. La inestabilidad no distingue género: si un varón se enferma 15 días, nadie asegura que le paguen lo mismo o que al volver duplique sus clientes para sostener su ingreso habitual.
6. Desigualdades persistentes. La brecha de género continúa. Las mujeres ganan un 36% menos que los hombres.
Una de cada cuatro personas jóvenes profesionales está bajo una relación de dependencia encubierta. Implica obligaciones típicas de una relación laboral (horarios fijos, tareas asignadas) sin los derechos laborales que corresponden (vacaciones, obra social, licencia por maternidad, jubilación).
Quienes facturan mensualmente bajo una relación de dependencia encubierta, ganan en promedio un 27% menos que quienes están en relación de dependencia formal.
7. Combo de trabajo independiente con trabajo en relación de dependencia. Crece el número de profesionales que combinan el trabajo profesional independiente, con alguna relación de dependencia.
“Aceptar condiciones laborales indignas, naturalizar la negociación individual de honorarios o resignarse a cobrar menos “para no perder el cliente” no es solo un perjuicio personal: es una forma de bajar el precio -y con él, el valor- de toda una profesión. Es urgente que como colectivo recuperemos la conciencia de que cada vez que aceptamos menos de lo justo, estamos depreciando la formación, el compromiso y el rol social que asumimos como profesionales”, concluye el estudio del Observatorio.
En el Día del Trabajador, la presidenta de Fepuc Eugenia Peisino llamó a “defender el valor del saber y el trabajo profesional, y promover regulaciones justas como la del órden público de los honorarios. El sector exige marcos normativos que reconozcan derechos laborales básicos y recuperar el valor simbólico y social del trabajo profesional”.








