La economía argentina transita un escenario de contrastes. Mientras algunos sectores traccionan el crecimiento, otros evidencian retrocesos significativos, en un contexto atravesado por tensiones cambiarias, fragilidad en las reservas y un proceso de desinflación que pierde dinamismo. Así lo señala un informe de Cocos Research, que releva las principales variables macroeconómicas a marzo de 2026.
Según el reporte, la actividad económica mostró un comportamiento mixto. En enero, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 0,4% mensual desestacionalizado y 2,7% interanual, dejando un arrastre estadístico de 2,4% para el año. Sin embargo, los datos adelantados de febrero anticipan un panorama más desafiante: la industria cayó 4% mensual y 8,7% interanual, mientras que la construcción retrocedió 1,3% en el mes.
A nivel sectorial, el crecimiento estuvo sostenido principalmente por el agro (+25,1% interanual) y la minería (+9,6%), consolidando su peso en la dinámica del PBI. En contrapartida, la industria manufacturera (-2,6%) y el comercio (-3,2%) continúan en terreno contractivo.
Reservas en rojo y presión cambiaria contenida
Uno de los focos de preocupación del informe está en la dinámica de reservas. Durante marzo, las reservas internacionales brutas del Banco Central cayeron en US$3.514 millones, pese a compras por US$1.671 millones. La caída se explica principalmente por la salida de depósitos en dólares del sector privado y otros factores financieros.
En este contexto, las reservas netas se ubicaron en terreno negativo (-US$533 millones), reflejando la fragilidad del frente externo. Aun así, el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable, con una baja de 1,9% en el mes y brechas cambiarias acotadas: 1,9% en el MEP y 5,2% en el contado con liquidación.
El informe destaca que la estabilidad cambiaria estuvo apuntalada por mayores liquidaciones del agro, que aportaron más de US$2.000 millones, junto con un aumento en los préstamos en moneda extranjera.
Superávit fiscal con señales de alerta en la recaudación
En el plano fiscal, el Sector Público Nacional mantuvo en febrero un superávit financiero equivalente al 0,2% del PBI, acompañado de un superávit primario de 1,4%. Sin embargo, comienzan a aparecer señales de desgaste en los ingresos.
La recaudación tributaria de marzo creció 26,2% nominal, pero cayó 4,6% en términos reales, afectada principalmente por la baja en el IVA y en los aportes a la seguridad social. Este comportamiento también impactó en las transferencias a provincias, que retrocedieron 3,8% real interanual.
Menor liquidez y crédito en retroceso
En el frente monetario, el informe señala una contracción real tanto del agregado M3 (-0,4%) como de la base monetaria (-0,2%), en un contexto de absorción de pesos por parte del Banco Central y tasas cortas estabilizadas en torno al 20%-21% nominal anual.
El crédito en pesos al sector privado también mostró una caída real de 0,8%, aunque con una leve mejora en los préstamos hipotecarios. En contraste, el crédito en dólares continúa expandiéndose y alcanza niveles máximos desde 2003.
Mercados financieros: acciones al alza, riesgo país en aumento
En marzo, el índice Merval medido en dólares avanzó 13%, mostrando resiliencia en un contexto internacional adverso. Sin embargo, la deuda soberana registró caídas y el riesgo país subió a 619 puntos básicos, en línea con un deterioro global de los mercados emergentes.
Inflación sin mejoras y consumo presionado
La inflación se ubicó en 2,9% mensual en marzo y 33,1% interanual, evidenciando un estancamiento en el proceso de desaceleración. Los precios regulados lideraron las subas (+4,3%), con fuerte incidencia del rubro vivienda (+6,8%) y alimentos (+3,3%).
Este escenario, combinado con la caída real de la recaudación y el menor dinamismo del crédito, sugiere un consumo aún débil.
Sector externo: superávit comercial, pero déficit en cuenta corriente
En el frente externo, la cuenta corriente registró un déficit de US$115 millones en febrero, pese a un superávit comercial cercano a US$2.000 millones. La salida de divisas por servicios, rentas y formación de activos externos continúa presionando el balance.
Un equilibrio inestable
El informe de Cocos Research describe una economía que logra sostener ciertos equilibrios —como el superávit fiscal y la estabilidad cambiaria— pero sobre bases frágiles. La dependencia del agro, la debilidad de las reservas, la caída en sectores clave y el freno en la desinflación configuran un escenario desafiante para los próximos meses.
En este contexto, el principal interrogante es si el rebote parcial de la actividad podrá consolidarse o si las tensiones macroeconómicas terminarán imponiendo un nuevo freno al crecimiento.








