Una nueva encuesta nacional de CB Global Data confirma un escenario de desgaste político generalizado y revela que la principal preocupación de los argentinos ya no es la inflación, sino la pérdida del poder adquisitivo, en un contexto de desaprobación mayoritaria hacia el Gobierno.
El relevamiento muestra que la gestión nacional enfrenta una evaluación negativa predominante: un 54,5% la desaprueba, frente a un 43,9% que la respalda. A más de un año de las próximas citas electorales de relevancia, el panorama sociopolítico aparece atravesado por signos claros de desgaste.
Cambio de prioridades: el salario desplaza a la inflación
Uno de los datos más significativos del informe es el giro en las preocupaciones sociales. La inflación, históricamente al tope de la agenda, cede terreno frente a una problemática más estructural: la insuficiencia de los ingresos.
El 46,6% de los encuestados identifica a los bajos salarios y la pérdida del poder adquisitivo como su principal inquietud. Muy por detrás aparecen la falta de empleo (21%) y la inseguridad (8,3%), mientras que la inflación queda relegada a un 4,9%.
El dato sugiere que, aun en un escenario de desaceleración de precios, el impacto acumulado sobre los ingresos continúa siendo el eje central del malestar económico.
Desaprobación y desgaste político
El clima de insatisfacción se traslada de manera directa a la dirigencia. Todos los principales referentes evaluados presentan diferenciales de imagen negativos, es decir, acumulan más rechazo que adhesión.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se posiciona como la dirigente con mejor imagen relativa (46,2% positiva), aunque su nivel de rechazo alcanza el 52%.
El presidente Javier Milei mantiene un núcleo duro relevante, con un 42,3% de imagen positiva, pero su negativa trepa al 56,4%. En la oposición, el gobernador bonaerense Axel Kicillof registra un 40,3% de valoración positiva frente a un 57,5% de rechazo.
En el extremo inferior aparecen dirigentes con diferenciales más críticos, como Miguel Ángel Pichetto (-57,7%) y el vocero presidencial Manuel Adorni (-39,8%).
Un electorado inclinado al cambio
De cara a las elecciones presidenciales de 2027, la encuesta también mide el clima electoral. El 53% de los consultados afirma que prefiere un cambio de rumbo, mientras que el 41,3% se inclina por la continuidad del actual gobierno.
En cuanto al potencial electoral, los principales dirigentes muestran una paridad marcada. Milei lidera con un techo del 44,3%, seguido muy de cerca por Kicillof (43,1%) y Bullrich (40,9%).
Sin embargo, ese potencial convive con altos niveles de rechazo: más de la mitad de los encuestados asegura que nunca votaría a Milei (52,2%), Kicillof (54,1%) o Bullrich (53,7%), lo que configura un escenario de fuerte polarización negativa.
La encuesta de marzo de 2026 dibuja un país atravesado por la fragilidad económica cotidiana y una creciente desconfianza hacia la dirigencia. La combinación de desaprobación mayoritaria, ausencia de liderazgos con saldo positivo y una demanda social centrada en la recuperación del ingreso configura un escenario electoral abierto.
Con el deseo de cambio superando el 50% y niveles de rechazo elevados en todos los espacios, la dinámica política hacia 2027 queda condicionada, en gran medida, a la evolución del salario real y la capacidad del Gobierno de revertir el deterioro en las condiciones de vida.








