En medio de una leve desaceleración del déficit turístico en el inicio de 2026, el foco comienza a desplazarse hacia un evento que podría volver a tensionar la demanda de divisas: el Mundial de fútbol.
De acuerdo con un informe de Marcos Cohen Arazi para la Fundación Mediterránea, la Copa Mundial de la FIFA 2026 reúne condiciones que anticipan un flujo significativo de turistas argentinos hacia el exterior, con impacto potencial sobre el mercado cambiario.
Un verano más calmo, a la espera del Mundial
Los primeros datos del año, publicados por el INDEC, muestran una moderación en la dinámica turística. Durante el bimestre enero-febrero, la cantidad de argentinos que viajaron al exterior cayó un 10% interanual, mientras que el turismo receptivo creció un 4%.
Este comportamiento sugiere un leve alivio respecto de 2025, año en el que el déficit de la cuenta de viajes alcanzó los US$ 7.200 millones, impulsado por un boom de turismo emisivo, especialmente hacia Brasil.
Sin embargo, el informe plantea que parte de esta moderación podría no ser estructural, sino responder a una postergación de decisiones de viaje. En otras palabras, muchos argentinos habrían optado por no vacacionar en el exterior durante el verano para reservar recursos de cara al Mundial.
Cinco claves que anticipan un éxodo de hinchas
El análisis identifica al menos cinco factores que podrían disparar un fuerte movimiento de argentinos hacia las sedes mundialistas:
- Un tipo de cambio más favorable que en el último Mundial, con menor brecha cambiaria.
- Destinos más conocidos para el turista argentino.
- Mayor cercanía geográfica, con menores tiempos de viaje.
- Mejor conectividad aérea y costos relativamente más accesibles.
- Un condimento emocional difícil de ignorar: la posible última participación de Lionel Messi en una Copa del Mundo.
Este conjunto de variables configura un escenario propicio para un nuevo pico de turismo emisivo, aunque concentrado en un período más acotado del calendario.
Impacto en dólares: presión acotada, pero visible
El informe advierte que este fenómeno podría traducirse en una mayor demanda de divisas en los meses del Mundial, revirtiendo parcialmente la moderación observada en el arranque del año.
Aun así, el impacto sería limitado en términos relativos. Las proyecciones para el primer trimestre de 2026 ya muestran que, pese a la caída en la cantidad de viajeros, la salida de dólares por turismo emisivo se mantendría por encima de los US$ 4.000 millones, frente a ingresos por unos US$ 1.500 millones.
Es decir, el déficit turístico continúa siendo significativo, incluso en un contexto de menor intensidad.
Un desequilibrio que persiste
Más allá del efecto puntual del Mundial, el informe remarca que el problema de fondo sigue siendo el desbalance estructural entre turismo emisivo y receptivo.
Actualmente, por cada turista extranjero que llega al país, 2,8 argentinos viajan al exterior. Si bien este ratio es menor al récord de 2025 (3,2), continúa en niveles elevados en términos históricos.
Entre la pasión y la macroeconomía
El Mundial aparece así como un fenómeno que trasciende lo deportivo para impactar en variables clave de la economía. La combinación entre tipo de cambio, expectativas y factores emocionales puede redefinir el comportamiento de los argentinos en materia de turismo.
Sin embargo, el propio Cohen Arazi relativiza su peso dentro del conjunto de la economía: la demanda de divisas vinculada al turismo, incluso en eventos extraordinarios como una Copa del Mundo, sigue siendo menor que otros factores como el atesoramiento, las importaciones o los compromisos de deuda.
Aun así, en un contexto de escasez de dólares, cada movimiento cuenta. Y en 2026, buena parte de esa historia podría escribirse al ritmo de la pelota.








