La competitividad de los precios argentinos en comparación internacional vuelve al centro del debate económico. Un informe reciente del IERAL de Fundación Mediterránea, elaborado por Marcelo Capello y Nicolás Cámpoli, revela que Argentina no solo arrastra problemas estructurales vinculados a la productividad y la competitividad, sino que hoy se posiciona como uno de los países más caros en bienes durables y con un panorama mixto en alimentos y servicios.
Un país con moneda apreciada y costos altos
El estudio parte de una premisa clara: si bien la apreciación cambiaria suele reducir la competitividad externa, el fenómeno podría sostenerse en el tiempo debido a la creciente oferta de divisas por exportaciones energéticas y mineras. Esta tendencia, junto con una eventual consolidación fiscal, podría mantener una paridad cambiaria baja durante los próximos años.
Pero una moneda apreciada también implica mayores costos internos en dólares, especialmente para los bienes no transables, como los servicios personales. Además, tributos elevados y restricciones al comercio exterior encarecen incluso productos transables, que en teoría deberían tener precios similares a los de otros países.
La Argentina en cifras: más cara en bienes durables, alimentos mixtos y servicios más accesibles
Para medir la competitividad de precios, IERAL elaboró un comparativo internacional de precios al consumidor para 30 productos y servicios en 10 países. Los resultados son contundentes:
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Bienes durables, indumentaria y calzado: Argentina es más cara en un 91% de los casos analizados. TVs, freidoras, vestidos y zapatillas son más costosos en nuestro país que en cualquier otro de los comparados. Las causas apuntan a una combinación de elevada carga tributaria interna y políticas de protección comercial —como derechos de importación y restricciones cuantitativas— que encarecen los productos transables.

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Alimentos y bebidas: Argentina resulta más cara en un 48% de los casos. Contraintuitivamente, productos alimenticios que deberían ser más accesibles —por la productividad agropecuaria y los derechos de exportación que tienden a bajar precios internos— resultan más caros frente a países como Brasil, Chile y México. Solo frente a Estados Unidos, Francia o Corea, Argentina muestra precios relativamente bajos en este rubro.

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Servicios personales y familiares: Argentina muestra precios más altos en un 36% de los servicios relevados. Destaca por ser más costosa que Brasil en el 80% de los casos, pero aún conserva cierta competitividad frente a países desarrollados. Servicios como telefonía móvil o una comida en restaurante resultan más caros localmente, pero otros como el boleto urbano, la cuota del gimnasio o el preescolar, se mantienen entre los más baratos, gracias en parte a subsidios estatales.

El ejemplo Big Mac y el ranking internacional
Un ejemplo emblemático de comparación de precios es el índice Big Mac, publicado por The Economist. En enero de 2025, el precio del Big Mac en Argentina era de 7 dólares, apenas por debajo del de Suiza (8 dólares) y por encima del de varios países desarrollados. Hace solo cinco años, ese mismo combo costaba la mitad. La volatilidad cambiaria e inflacionaria explica buena parte de este fenómeno.
Por otra parte, al ampliar la comparación con 100 países, usando la base de datos internacional Numbeo, los productos argentinos más caros del ranking pertenecen al rubro textil: un vestido de verano ocupa el 2° lugar mundial, seguido por zapatillas deportivas (3°) y jeans (11°). En contraste, productos como el vino, la carne vacuna o la cuota del gimnasio aparecen entre los más baratos a nivel global.
El informe concluye con una advertencia: si Argentina desea mejorar su competitividad estructural en un contexto de moneda apreciada, será necesario que tanto el sector privado como el Estado —en todos sus niveles— trabajen en la reducción de costos innecesarios, mejoras de infraestructura, revisión impositiva y desburocratización. De lo contrario, muchos sectores corren el riesgo de quedar fuera del mercado, tanto interna como externamente.








